Ed Gein no simplemente se hizo un hueco en la historia de los asesinatos, sino también sonó múltiples veces en el mundo audiovisual por la atracción y el morbo que producía la historia de uno de los asesinos en serie más brutales.
En un principio simplemente se encontraron dos asesinatos cometidos por él, pero después se fue investigando en su vida y se fueron encontrando más víctimas que habían sido despellejadas, literalmente, por él. De hecho algunas de sus víctimas eran molestadas en plena tumba para que luego sirvieron de material para el mobiliaria que tenía en su casa.
Ed Gein, llegó a fabricar cinturones, chaquetas, y máscaras con las pieles de sus víctimas, además de mantener relaciones sexuales con éstas. Por otro lado siempre se habló de la mala influencia que tenía su madre en él, una madre posesiva (Augusta).
A mediados de los ’90 se publicó en las salas una película que pasó sin pena ni gloria, y que intentó ser una biografía y contar con detalle los terribles sucesos que había provocado. “Ed Gein”
Otra curiosidad, es que Alfred Hitochock fue uno de los tantos que sintió tanta curiosidad por el personaje que lo utilizó de base en el personaje de su película Psicosis.
En lo ’70 un éxito fue Deranged, quien hablaba abiertamente del caso Ed Gein pero con un nombre que simulaba esto.
Tobe Hooper se animó para caracterizar a su personaje “Cara Cuero” en la Matanza de Texas mediante este asesino que tanta repercusión había tenido en todo el mundo. Aunque aprovechó para exagerarlo, el punto que personaje real y de ficción compartían (sin justificación) eran la soledad y la marginación que ambos habían tenido en sus vidas. Aunque la peli llegó 20 años después de lo sucedido, siempre se habló de basada en un hecho real. Esto es verdad a medias, el caso existió, si. Cara cuero, existió, a medias. Pasó tal y como narra la película, mentira. Es un hecho aislado real en una paisaje de ficción con una historia ficticia.
Siempre se ha hablado de similitud entre otros personajes de la ficción con Ed Gein, como con Hanibal Lecter, y es que aunque tuvieran parecido no era su historia cinematográfica. Y si se puede entender como una especie de “conmoración” la que dirigió Jonathan Demme a través del caníbal cuando arrancaba el rostro facial a unos de la policía. Muy propio del gusto de Gein.